Pareciera que dondequiera que vaya, la bandera está flameando en lo alto.

¡Contágiense el espíritu! - Belleza para el Día de la Bastilla

En Francia, el espíritu nacional ha rebasado los límites en el último tiempo. Pareciera que dondequiera que vaya, la bandera está flameando en lo alto. El fin de semana pasado, por el Día de la Bastilla, todos se vistieron de azul, blanco y rojo para celebrar. El 14 juillet es el Día Nacional de Francia, elegido para conmemorar el momento decisivo de la Revolución Francesa que llevó a la fundación de la moderna República Francesa. Al igual que el 4 de Julio en los Estados Unidos, esta fecha llega en pleno verano y es la ocasión perfecta para montones de fiestas, pícnics y barbacoas y, por supuesto, disfrutar de los fuegos artificiales del Arco de Triunfo y de la Torre Eiffel.

Paris Rendez-vous

Sin embargo, el Día de la Bastilla no es lo único que eleva y enaltece el orgullo de los franceses. Por si no lo sabía, el domingo pasado, el día posterior al Día de la Bastilla, ganamos la Copa del Mundo por primera vez en veinte años. Luego de las celebraciones del sábado por el Día de la Bastilla, la ciudad mantuvo los colores azul, blanco y rojo para una celebración aún más grande, que viene sucediendo solo cada veinte años: nuestro Campeonato Mundial.

Si creen que el 14 de julio es una fecha que pasó a la historia de los franceses, entonces menciónenle a un fanático del fútbol el año 1998 y verán diez veces más entusiasmo. No sabía que el país sentía tanta nostalgia por nuestra primera Copa Mundial, ganada veinte años atrás. Desde el martes pasado, cuando la selección francesa ganó el penúltimo partido y nos posicionó en la final del mundo, la energía que se vivía, especialmente en París, era de unidad y emoción.

Y de pronto, este domingo, se volvió realidad el sueño de jóvenes y grandes, hombres y mujeres por igual: ganamos la Copa del Mundo. A medida que el tiempo se acababa y sabíamos que en esos segundos finales los rivales no podrían superar nuestros cuatro goles, la tribuna estallaba. Los negocios de la ciudad pararon por completo, y las personas llenaron las calles con festejos, dándose abrazos, llorando y cantando “On est les champions”. ¡Somos los campeones! En todas las ventanas flameaban banderas, se lanzaron fuegos artificiales, y motociclistas paseaban por las calles cantando el himno nacional.

Como en 1998, este es un momento que pasará a la historia, y que me emocionó mucho presenciar aquí, en el país donde elijo vivir. Con un orgullo enorme por nuestra selección, el lunes los recibimos desde Rusia con los brazos abiertos y otro desfile por la avenida Champs Elysees para acompañarlos hasta el palacio presidencial, donde fueron homenajeados por el presidente.

Entre el Día de la Bastilla y la final de la Copa del Mundo, admito que la mayoría de los franceses lleven estos días pintura para el rostro en rayas azules, blancas y rojas sobre las mejillas. Pero, si quieren compartir el espíritu nacional de Francia con nosotros, yo les recomendaría algunos productos esenciales de maquillaje francés más elegantes, como el rojo perfecto de L’Absolu Rouge o Le Teint Macaron. Les puedo asegurar que mi máscara a prueba de agua Monsieur Big Waterproof me resultó muy útil el domingo cuando lloramos de la emoción. ¡Vive la France!

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