Cuando le cuento a la gente de París que soy de California, siempre me preguntan si extraño…

Gotas iluminadoras personalizadas: cómo lograr una buena cara al estilo francés

Cuando le cuento a la gente de París que soy de California, siempre me preguntan si extraño, y sí lo hago. París es mi hogar, pero a medida que se acerca el final de mis dos semanas en California, no puedo negar que hay varias cosas que en verdad extraño cuando estoy lejos. Extraño recoger cítricos frescos del jardín de mi papá, extraño la playa tan cerca de la casa y extraño a mi familia. Sin embargo creo que lo que más extraño es la luz... los rayos de sol.

Paris Rendez-vous

Nos hemos ganado el título de "estado soleado", pero con certeza obtenemos más que una buena dosis de sol. Aquí, cada mañana me seduce para salir de la cama y aprovechar un hermoso día. Dado que siempre abundan, muchos californianos deben dar por sentado los rayos de sol. Pero yo no, ni cuando estoy aquí, ni cuando sueño con ellos estando lejos. Si pudiera llevarme una sola cosa conmigo a París, sería esa hermosa luz. Desde el brillo dorado de la mañana temprano hasta el brillo rosado de los atardeceres, desearía poder envasar cada tono del sol de California y guardarlo para los días invernales en que más los necesito.

Hay algo de ese lugar que es tan rejuvenecedor, como una bocanada de aire fresco para la mente, el cuerpo, el alma… y la piel. Sopla la brisa del mar y el sol brilla y, descalza sobre la arena, cierro los ojos y elevo el rostro para atrapar ambos, respirando profundamente. Es un placer simple y majestuoso esencialmente californiano para mí, que me lleva de vuelta hacia las cosas sencillas y la atmósfera relajada con las que crecí…

Esta vez volveré a París con un leve bronceado, más de lo que acostumbra mi piel, me imagino. Pero aunque sea leve, lo parisinos lo notarán. Me dirán: tu as bonne mine (¡tienes buena cara!), apenas me vean, y me preguntarán dónde estuve. Es la manera francesa de decir que tienes un brillo saludable y una manera amistosa de alardear sobre los lugares cálidos a los que escapamos a mitad del invierno y que nos dejan más radiantes que nunca.

Si bien es cierto que no puedo llevarme la luz conmigo de regreso a casa, ahora tengo la opción más factible, algo a medio camino entre mi bronceado y una botella de sol de California, las gotas iluminadoras personalizadas de Lancôme.

Estos nuevos bronceadores e iluminadores líquidos, ligeros y con alta pigmentación se combinan fácilmente con la base para otorgar el poder de controlar el brillo. La emulsión de agua en aceite se puede agregar a medida directamente a la base con el gotero para un efecto general hidratado o se puede aplicar directamente sobre la piel para resaltar. Para mí, una gota de Champagne Glow ha resultado el complemento perfecto para mi nuevo tono Skin Feels Good y luego aplico Rose Glow directamente en las mejillas como rubor bronceador. Ha sido mi estilo favorito en mi viaje a California y lo mantendré de regreso en París.

Y para ustedes, ya sea que utilicen estos iluminadores para definir sus mejores rasgos o para crear un efecto general hidratado junto con la base, algo es seguro, la gente les preguntará dónde consiguieron esa buena cara. ¡Pueden decir que en Lancôme! Por ahora, creo que seguiré diciendo a los parisinos que yo logré la mía en California, aunque sea tan solo para guardar nuestro secreto de belleza por un tiempo más...

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