Hay una vieja canción francesa de Serge Lama llamada Je t’aime à la folie.

La Nuit Trésor À La Folie

Hay una vieja canción francesa de Serge Lama llamada Je t’aime à la folie. Otro Serge con un micrófono, el otro, por supuesto, es Gainsbourg. Es bastante fácil aprender esta canción. Él repite constantemente: je t’aime à la folie, je t’aime à la folie, je t’aime à la folie.

Paris Rendez-vous

Amar à la folie significa amar verdaderamente, amar profundamente, amar locamente. Puede ser eternamente o solo por un instante, pero sin importar la duración, es maravilloso. ¿Han experimentado esta sensación, cuando el amor está en su punto más alto, en el más poderoso? Algunos lo llaman éxtasis pero yo prefiero locura. Una suerte de lâcher prise (abandono) donde uno se entrega por completo al amor como si fuera capaz de hacer cualquier cosa por él. De repente uno siente como si el tiempo se hubiese detenido aunque podrían pasar siglos enteros en un abrir y cerrar de ojos.

Si tienen la suerte de experimentar esto una vez en la vida entonces sabrán que es un momento al que uno desea aferrarse para siempre. Para disfrutar y atesorar, para revivirlo una y otra vez en la memoria. Un lugar metafísico al que uno anhela regresar, idealmente, con la compañía perfecta. Puede parecer indescriptible, pero como en un tipo de sinestesia para cada uno de nosotros, ¿podría esta locura tener un color? ¿Un sonido? ¿Un aroma?

Como vibrantes rosas recién cortadas arrojadas al viento, la fuerza de la madera, el aroma dulce con almizcle de la vainilla, la intensidad del pachuli. ¿Qué pasaría si todos ellos se reunieran para formar una historia de amor sensual y adictiva, compactada para formar una gema deslumbrante que encapsule ese momento de locura? Eso es La Nuit Trésor À La Folie, una nueva joya dentro de la familia de fragancias Trésor que es el aroma más estremecedor hasta ahora.

Me gustaría poder decir lo contrario pero ya ha pasado algún tiempo desde que sentí esa locura, esa emoción, un momento para abandonarse al amor y dejarse llevar por completo. Si alguna vez existió un escenario pensado para una historia de amor, con certeza es París. Pero si bien últimamente el elenco parece estar incompleto, y hay demasiado trabajo pendiente para ocupar todo mi tiempo, al parecer han llevado al romance a una chica como yo. Yo necesitaba un escape, una liberación, un momento de abandono para sentirme viva.

Entonces fui a mi tocador, tomé esta nueva joya deslumbrante y salí a la noche. A medida que rociaba À la folie en mi cabello y escote, un poquito de esa locura se me vino encima. Inhalé, cerré los ojos y me dejé llevar, perdiéndome en la noche, aunque solo fuera un momento. Al abrirlos podría haber jurado que escuché esas palabras susurradas al oído. Y efectivamente lo hice, proveniente de un café cercano. Era Serge Lama en la radio cantando de nuevo... je t’aime à la folie, je t’aime à la folie, je t’aime à la folie.

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