... estas son veintiocho de mis ideas sobre la belleza y la vida, una por cada uno de mis años, que me gustaría compartir con ustedes...

El cumpleaños dorado: 28 años de juventud en París

No acostumbro celebrar mi cumpleaños a lo grande, pero este año es mi cumpleaños dorado. Cumplí 28 años el 28 de junio. Generalmente, dejo pasar este día como cualquiera otro, pero este año pensé que debía obsequiarme algo especial.

Paris Rendez-vous

Sabiendo que algo que no falta en París son formas de celebrar, elegí reservar una suite en el Hotel Raphael, en el distrito 16, para disfrutar una estadía cinco estrellas en este lugar histórico donde siempre soñé pasar una noche. Compré un pequeño pastel en Ladurée a unas cuadras y lo compartí con una de las personas que más quiero en todo el mundo. Me consentí más de lo habitual con los productos Lancôme más lujosos que tengo: el aceite Absolue Precious Oil, la crema Silky Day Cream y el bálsamo Nourishing Lip Balm. Nada menos que productos de excelencia en este cumpleaños dorado. Y, por supuesto, me puse a pensar qué significa realmente ser yo a esta edad.

Nunca ansío demasiado cumplir un año más, pero este año algo cambió. Veintiocho es un número crucial. Para algunos puede parecer una edad muy corta; pero, en la vida, la edad es completamente relativa. Ahora, oficialmente estoy al final de mis 20. Supuestamente es la edad en que las mujeres alcanzan la plenitud sexual. Dejan de llamarse a sí mismas “muchachas” porque, como me sucede a mí, es posible que tengan algunas canas y algunas arruguitas que demuestren el tiempo vivido. Pero es más que eso, una suerte de calma que te invade y una puede decir al fin: “Bueno... Esto de ser una mujer, lo entiendo”. Es una corriente de confianza en una misma por dentro y por fuera. Una sabiduría que solo llega con el tiempo, y el gran privilegio de experimentar la vida como mujer.

Entonces, en ese tono, estas son veintiocho de mis ideas sobre la belleza y la vida, una por cada uno de mis años, que me gustaría compartir con ustedes...

La edad es solo un número. Nunca se es demasiado joven ni demasiado vieja para convertirse en la mujer de sus sueños. No rememore momentos en los que no se sienta bien acerca de su aspecto. Dentro de 25 años mirará hacia atrás y se preguntará por qué desperdició tanto tiempo. Nunca se es demasiado joven para comenzar a considerar el cuidado de la piel antiedad. Use pantalla solar. Por un día entero en la semana permítase no mirarse al espejo. La apariencia no lo es todo en la vida. Invierta en cosméticos de calidad. Su rostro lo vale. Sonría, no porque la gente diga que se ve más hermosa, sino porque es bueno para usted. Pruebe cosas nuevas, comenzando por un color de lápiz labial al que se anime. Elogie a otras mujeres, les alegrará el día. Un hombre que no la haga sentir tan hermosa como es no es el hombre adecuado para usted. Nunca aspire a verse perfecta, solo conseguirá apuntar al fracaso. Aprenda a amarse con el peso corporal que naturalmente tiene: la vida es mucho más divertida de este modo. Las cejas hacen la diferencia. No importa qué tan tarde sea, siempre retire el maquillaje antes de acostarse. No maltrate su piel. Aspire solo a ser la mejor versión de usted misma, nunca a ser otra persona. Acepte las imperfecciones; hacen que las cosas sean más interesantes. No acapare secretos de belleza, lo bueno compartido sabe mejor. Tire los cosméticos vencidos. Todo pasa. Los días con mala piel... también pasarán. No frunza el ceño, le va a provocar arrugas feas. Invierta en fundas de almohada de seda para beneficiar el cabello y la piel. Duerma ocho horas, ni más ni menos. Suficiente. Hidrátese por dentro y por fuera. No cierre los ojos al sol, ¡use gafas! Ríase mucho porque esas líneas son el mejor tipo de arrugas. Nunca use jabón común para quitarse el maquillaje. Y la belleza no es propiedad privada, ¡nos pertenece a todas!

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