... París tiene el encanto de convertir los momentos especiales en momentos aun más mágicos.

Le Grand Palais des Glaces: patinaje sobre hielo en París

El patinaje sobre hielo siempre ha estado cerca de mi corazón. Cuando mi madre era pequeña, se enamoró de él y entrenó para ser patinadora de competición. A los veinte dejó la competencia pero siguió enseñando patinaje a niños para ganar dinero para la universidad. Cuando tuvo niñas, mi hermana y yo, también nos enseñó.

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A medida que crecíamos era un regalo especial ir a patinar con ella. Nuestra ciudad no tenía pista, así que debíamos manejar durante varias horas para ir a una. A pesar de que yo disfrutaba de patinar alrededor de la pista, siempre me ha dado más placer ver a mi madre hacer sus giros y saltos. Ir a patinar sobre hielo juntas durante la época festiva se ha convertido en una tradición familiar. Siempre está en nuestros planes durante las fiestas y a lo largo de los años hemos patinado sobre hielo en diferentes lugares emblemáticos como Rockefeller Center y Central Park. Sabía que cuando por fin tuviéramos la oportunidad de patinar sobre hielo juntas en París, sería algo absolutamente inolvidable porque París tiene el encanto de convertir los momentos especiales incluso en momentos más mágicos.

Así que una noche estrellada en París nos abrigamos, sacamos nuestros patines y nos dirigimos hacia el Grand Palais. Nunca me imaginé que un día estaríamos deslizándonos juntas sobre el hielo debajo del techo de cristal de este edificio icónico de París. El Grand Palais fue construido a principios del siglo XX al estilo Beaux Arts con sus techos de cristal abovedados que pueden verse desde prácticamente cualquier lugar a lo largo del horizonte de París. El Palais fue sede de los eventos históricos más emblemáticos de la historia de París, incluso ferias mundiales y las mejores exhibiciones de arte, subastas y desfiles de moda. Además, ahora albergará la pista de patinaje sobre hielo más grande del mundo durante las fiestas.

Debajo de las luces titilantes que brillan a través de la pista de patinaje y la música envolvente del Grand Palais, pasamos la noche haciendo giros y piruetas, saltando y deslizándonos. Aunque lo mejor de todo fue que nos divertimos y reímos durante toda la noche. Tal como lo esperaba, fue una noche mágica e inolvidable en París que no podría haber compartido con ninguna otra persona. Espero que, si tienen la posibilidad de visitar París, ustedes también se den el gusto de disfrutar de esta experiencia encantadora en Le Grand Palais des Glaces.

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