Si un aroma es una historia, Lancôme tiene muchas historias hermosas para contar.

Ô de L’Orangerie: mi aroma de verano y un jardín secreto

Mis hábitos suelen cambiar con las estaciones. El verano me sorprende en París y me invita a explorar espacios al aire libre en la periferia de la ciudad. No solo mis actividades cambian, también mi guardarropa es diferente, mi maquillaje más liviano y hasta mi fragancia es otra.

Paris Rendez-vous

El verano es la temporada ideal para lo que llamamos eau de toilette, un término francés muy elegante para referirse a un perfume con una concentración menor de ingredientes aromáticos. Los días más largos, el clima más cálido y el ambiente relajado de verano aligeran el estado de ánimo durante esta temporada, por lo que tiene sentido que nuestras fragancias también sean más ligeras. A partir de este momento usamos la versión eau de toilette de nuestro aroma habitual, o hasta uno nuevo. En mi caso, elijo Ô de L’Orangerie de Lancôme.

Me encanta descubrir todas las fragancias de Lancôme porque representan una parte esencial de su historia. Después de todo, Lancôme comenzó como una tienda de fragancias cuando lanzó sus cinco primeros aromas en la Exposición Universal de 1935 en Bruselas. Ya en la actualidad, hace algunas semanas me regalé un set de Lancôme con las botellas miniatura que muchas veces encontramos en la tienda libre de impuestos. Una de las botellas era una de Ô de L’Orangerie y, no bien la olí, supe que sería mi nuevo aroma de verano.

Sus notas florales y frutales son livianas y radiantes con un toque de cítrico de flor de naranjo que evocan un tranquilo jardín francés. Y conozco justamente el jardín en París que puede haber actuado como inspiración. Es un secreto local pero lo compartiré con ustedes...

En el centro de Bois de Bologne, en el extremo occidental de París, hay un jardín entre los bosques que se llama Parc de Bagatelle. Adentro se esconde una pequeña Shangri-la rodeada de portones dorados. Tiene cascadas que caen en pequeños lagos en donde nadan cisnes, y los pavos reales circulan libremente entre una pagoda y otra extendiendo sus plumas verdes y azules para deslumbrar a los visitantes. Si seguimos otro camino, llegamos a un hermoso jardín de rosas con hileras de arbustos y árboles que florecen en este momento del año. Y, por supuesto, la hermosa Orangerie del siglo XVIII que es sede de todo tipo de eventos. Algunas noches de verano pueden escucharse conciertos de música clásica y la música de Chopin que escapa por las hermosas puertas francesas perdiéndose en la noche. El perímetro está compuesto por cítricos plantados a la perfección que ofrecen una sombra y unos aromas deliciosos.

Si un aroma es una historia, Lancôme tiene muchas historias hermosas para contar. Para mí, Ô de L’Orangerie es la forma ideal de dejarse llevar por un cuento de verano en este jardín francés secreto en Bagatelle. Pruébenlo y, quizás, también se transporten hacia allí...

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