… si estas paredes hablaran, ¿qué dirían?

Journées du Patrimoine: un vistazo tras las puertas cerradas de París

Hay algo peculiar que me gusta hacer en París. Cuando salgo a caminar, espío a través de las ventanas de los apartamentos a lo largo de los bulevares y me pregunto qué bellos espacios se esconderán allí dentro. Pequeños atisbos de candelabros, chimeneas y obras de arte disparan mi imaginación. A veces, incluso corro para poder echar un vistazo a los jardines privados antes de que se cierren las puertas cuando alguien sale. Quizás piensen que soy entrometida. Sin embargo, me veo más como una especie de Grace Kelly en “La ventana indiscreta” de Hitchcock: curiosa. Y algo me dice que no soy la única.

Paris Rendez-vous

Entonces no se sorprenderán de que yo, y otras como yo, esperemos con ansias el evento semestral Journées du Patrimoine en Francia, las jornadas de patrimonio. Durante esos fines de semana excepcionales, se abren las puertas de lugares espectaculares en todo el país, que normalmente están cerrados al público general, para lo que en francés llamamos ouverture exceptionelle. Las Journées du Patrimoine otorgan un sentido de comunidad y celebración de la historia nacional, la herencia y la ciudadanía.

El fin de semana pasado me desperté temprano para poder explorar al máximo esos lugares de París, que de otro modo estarían fuera de alcance. Me apliqué un poco de mi nueva base Teint Idole Ultra Cushion, Définicils y L'Absolu Rouge, y salí. Visité tres lugares nuevos en un día, y al hacerlo me preguntaba: "si estas paredes hablaran, ¿qué dirían?" Aquí están algunas de las historias que pude oír...

En la Villa des Arts en Montmartre, solo tienen llave unos cuarenta artistas, tan afortunados de que ese sea su hogar. La mayoría son aún desconocidos, pero algún día podrían convertirse en nombres tan familiares como Cézanne, Dufy o Signac, quienes alguna vez vivieron y trabajaron en la Villa des Arts desde su construcción en 1888. Atravesando la entrée des artistes, una escalinata art déco de la histórica Exposición Universal de 1900 une los tres pisos de ateliers donde trabajan los artistas. Uno de los pintores, Didier Lambert, que ha vivido y trabajado en la Villa des Arts durante más de 50 años, nos permitió entrar en su taller.

Cerca de allí, visité La Sauvegarde de l’Art Français, cuyas oficinas están ubicadas en los departamentos de Michel-Victor Cruchet. Cruchet es el arquitecto y decorador más representativo del Rococó en la historia de Francia. Este maestro de las molduras ornamentales que a veces denominamos interiores de “pastel de bodas” es responsable de algunas de las habitaciones más hermosas de Francia. Como algunos de sus mejores logros arquitectónicos han sido destruidos con el paso del tiempo, estos apartamentos del mismo estilo, perfectamente conservados, son una importante referencia de su trabajo para los historiadores.

Y, en el centro de París, hice una última parada en el Banque de France. Los funcionarios y agentes de finanzas ya se habían retirado y, a medida que atravesábamos las salas de reuniones y las oficinas privadas del ministro del tesoro, me preguntaba acerca de las grandes decisiones económicas que se tomaron aquí a lo largo de los siglos. Solo Versailles supera el “Salón de los Espejos” del banco, pero los frescos son igual de hermosos. Las molduras de oro aluden a un pequeño secreto que les voy a contar. En algún lugar del banco existe un pasaje secreto que lleva a una bóveda debajo del río Sena, donde se guardan las reservas de oro de Francia en su totalidad. Uno no puede dejar de preguntarse dónde exactamente...

Ahora, cuando paso un día cualquiera por estos lugares que antes eran secretos, ya sé un poco más sobre lo que esconden en su interior. Sin embargo, París es un verdadero museo y aún hay mucho para ver y conocer. Por todo esto ya espero con ansias la próxima edición de las Journées du Patrimoine.

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