París es la ciudad de los dulces amantes, y la manera más dulce de conocerla es ir a una pastelería

“Guía experta sobre París: comida de la nueva Francia”

Cuando se encuentre en París, haga todo con estilo, ¡incluso cenar! ¿Se encuentra en la ciudad durante la Semana de la Moda? ¿Tiene un itinerario? Busque el tiempo para disfrutar alguno de estos platillos elegantes en este artículo que seleccioné para compartir con usted esta semana...

La próxima generación de grandes bistrós consiste en espacios simples en sitios poco turísticos (es aquí, no?), donde encontrarás pequeños pero deliciosos y asombrosamente económicos menús preparados por chefs despeinados y en jeans. Esta es la gastronomía de la nueva Francia: jugar con los clásicos internacionales elaborados con todas las técnicas, pero con una parte de la actitud. El conejo se envuelve en una porción inolvidable de porchetta, acompañado por una ensalada frisé con mostaza y, donde tendría que estar la remolacha, un poco de puré rubí. Los camarones se saltean en manteca y se “ahúman” con un toque de whisky escocés. Para el postre, los franceses no pueden equivocarse. Pruebe un poco de avant-garde.

Acento neoyorquino
Claramente, lo único que le faltaba a París era un lugar con un ciervo embalsamado en la pared y quizás algunas lámparas Edison (decoración estilo “leñador urbano”). La sorpresa es la buena energía que se siente en el ambiente. El chef neoyorquino Kevin O'Donnell dejó Del Posto de Mario Batali para abrir L'Office, cerca de Folies Bergère, y trajo la apariencia con él. En cuanto a la comida, es europea rural, como porchetta de conejo u osobuco deshuesado.

Vivir al límite
El joven chef de Le Pantruche, Franck Baranger, toma lo mejor de lo aprendido sobre cocina, omite la pretensión y los precios altos y brinda interpretaciones excelentes de la tradicional comida bistró. El tartar de ostras, la lubina asada con especias tandoori y limón en conserva, la chuleta de cerdo gruesa con cazuela de mostaza son reverenciales y novedosos. El ambiente es acogedor y relajado. Difícil de creer, pero sí, todavía está en París.

Estadounidense en París
Durante un largo tiempo, los chefs estadounidenses fueron a París para demostrar que podían cocinar platos franceses. Finalmente, una pareja trajo la comida estadounidense aquí, y con mucho orgullo. Los oriundos de Seattle Braden Perkins y Laura Adrian tuvieron tanto éxito con su club de comidas underground que abrieron Verjus en un asombroso tríplex de 1870. Adrian se encarga del pequeño bar de vinos en la planta baja, que también ofrece pequeños platos. En el piso de arriba, Perkins ofrece un menú de degustación centrado en productos frescos, acompañado con platos como panceta de cerdo asada a la vasca con ñoquis de sémola, ensalada de cebolla de verdeo al estilo coreano y labneh de manzana. Por esta comida (estadounidense cosmopolita), vale la pena cruzar el Atlántico.

Esta mujer ha comido cada pastel de la ciudad: conozca a Dorie Greenspan, autora de “Paris Sweets” y “Around My French Table”.
París es la ciudad de los dulces amantes, y la manera más dulce de conocerla es ir a una pastelería (preferentemente un martes, jueves o viernes, cuando estas tiendas están abiertas). Comience con lo mejor de París, en la talentosa y adorable tienda de Gontran Cherrier en Montmartre y, luego, siga con la tienda romántica Du Pain et Des Idées. Los panecillos de manzana o los pains au chocolate, en especial los que tienen banana, son imperdibles. Ahora es momento de Blé Sucré, cerca de Marché d’Aligre. Las madalenas de Fabrice Le Bourdat son las mejores de la ciudad, y me encanta que sean glaseadas.

Luego, cruce el Sena y vaya directamente a Hugo & Victor. Después de ver las exhibiciones casi como de museo y las cajas de chocolate que parecen libretas Moleskine, deléitese con algún dulce de temporada e, independientemente del mes, una tartaleta triangular de pomelo.

Reimpreso con el permiso de Bon Appetit.

Agregado a sus favoritos
Confirmación de favoritos

Se ha agregado el producto a Favoritos

Ir a favoritos