…una pequeña chispa que comenzó a iluminar mi camino durante el resto del día.

La luz de la felicidad: La vie est belle L’Éclat

No tengo claro desde cuándo pero al parecer toda mi vida mi papá me ha llamado "rayito de sol". Esa se supone que soy yo, la niña alegre y feliz, riendo y sonriendo, un rayo de luz iluminando la vida de los demás. Pero a veces no es fácil estar a la altura de las expectatvias, a veces se siente una responsabilidad demasiado grande. Como recientemente, cuando el regreso a casa luego de las vacaciones fue más duro de lo que esperaba. Mientras estuve lejos, los planes habían fracasado y las expectativas en el trabajo, el amor y en general no coincidían demasiado con la realidad. Sí, incluso en París, la vida puede no ser tan deslumbrante a veces y el modo en que me sentía se empezaba a notar. Lo más difícil aparte de estar deprimida es que todos esperen que estés alegre y radiante.

Paris Rendez-vous

La semana pasada mi papá me dijo: “Debes alegrarte, rayito de sol, ¡tienes un trabajo increíble en la ciudad más hermosa del mundo!” Y tiene toda la razón. Es difícil olvidarlo pero sentirlo no siempre es tan fácil. Este pequeño embrollo ha sido difícil de superar, pero lentamente y sin dudarlo me he recordado a mí misma que la felicidad es una elección y los momentos mágicos de cada día ayudan.

Como ayer por la tarde cuando fui a la oficina postal a retirar un paquete de Lancôme. Me senté al aire libre en el café de la esquina, lo abrí y dentro encontré el nuevo Eau de Parfum La Vie Est Belle L’Éclat. Saqué el frasco de la luminosa caja, lo coloqué sobre la mesa y comencé a maravillarme ante el diseño multifacético. “¡Compré ese perfume para mi esposa!”, dijo el camarero mientras pasaba sonriendo. “A ella le encanta... la vie est belle ”. Pensé en lo agradable que era ese gesto, cuán feliz debe haberla hecho recibir algo tan hermoso. Al instante, la sonrisa volvió a mi rostro también. Allí estaba, algo tan pequeño como una deliciosa fragancia, tan simple como la alegría de un desconocido, una pequeña chispa que comenzó a iluminar mi camino durante el resto del día.

Mientras me iba y caminaba hacia el 7.º distrito, fue como si cada momento de mi día desde ese instante fuera más hermoso. Abrí la botella y la acerqué a mi nariz, las notas de flor de naranjo, fresia y jazmín irradiaban alegría. Mientras pasaba por la torre Eiffel, el reloj marcó las diez y comenzó a destellar. De repente, me embargó una emoción sobrecogedora, algo que no había sentido por varias semanas mientras me sumía en las dificultades de la vida: la alegría de estar viva.

Lo que quiero decir es que todo forma parte de la vida, sentir las alegrías y las tristezas, y está bien que así sea. Pero a pesar de todo, la felicidad es una elección: hay que dejarla entrar, estar abiertos. Si lo hacen, verán la luz todos los días, cada día más brillante que el anterior. En francés, L’éclat significa destellar, dar luminosidad, ser radiante, brillar. Sean esa luz para los demás y permitan que los otros sean luz para ustedes, en una sonrisa, un gesto, una fragancia… la opción está en ustedes y yo digo que elijan la luz de la felicidad y verán que la vida es bella. Usaré mi nueva fragancia así cada mañana para recordarlo…

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