Su encanto no fue suficiente para que la vida le fuese fácil a la princesa en el Palacio de Versalles.

PRINCESA POR UN DÍA: una visita al Palacio de Versalles

¿Cómo sería ser princesa por un día? Un pequeño viaje al Palacio de Versalles, justo en las afueras de París, posiblemente es lo más cerca que una joven puede estar. Caminando a través de la increíble galería de los espejos, debajo de los cientos de candelabros de cristal, miro por la ventana sobre los jardines de este gran palacio. Siempre me detengo por un momento y me pregunto cómo hubiese sido llamar a Versalles mi hogar, vivir una vida dedicada al placer aquí como la princesa más famosa de todas, Marie Antoinette...

Marie Antoinette llegó a Versalles a los quince años. Se casó con Louis XVI y se convirtió en Delfina de Francia siendo muy joven. Tenía una piel clara, era alta y delgada con cabello rubio. Su belleza y simpatía la hicieron muy popular entre los franceses desde el comienzo. Pero su encanto no fue suficiente para que la vida le fuese fácil a la princesa en el Palacio de Versalles. Las obligaciones políticas y las normas y los procedimientos opresivos cotidianos de la corte opacaron su espíritu de princesa joven. Así que buscó refugio más allá de las paredes del palacio principal. Lo que nos conduce hacia mi parte favorita de Versalles... La Domaine de Marie Antoinette.

A unos cuantos kilómetros en medio del bosque, encontramos un palacio más refinado concedido a la princesa que pronto se convertiría en reina: Le Petit Trianon. Aquí, la extravagancia de Marie Antoinette tenía un dominio absoluto, las habitaciones estaban decoradas con lujosos muebles estilo Louis XVI, tapizados con sedas en colores pasteles; allí organizaba fiestas para las damas de compañía y para las amistades extranjeras. En los alrededores del lugar, hizo construir una aldea para que allí vivieran muchos animales que ella adoraba. Actualmente, luce casi como en aquel entonces, solo que se extraña la risa de sus hijos y de las personas que visitaban el lugar. Con respecto al resto, los animales todavía deambulan por el jardín, los muebles aún siguen en su lugar y la princesa todavía impera sobre su dominio desde su famoso retrato, que se encuentra colgado en el salón del piso de arriba.

Paris Rendez-vous

Para Marie Antoinette las cosas no terminaron tan bien como empezaron, ya que la Revolución Francesa dejó el trono vacante y llevó al país al colapso. Pero los años de Marie en el Palacio de Versalles, como princesa y reina, deben haber sido espectaculares en todo su hedonismo.

Esa noche, volví a casa de Versalles sintiéndome inspirada por mi excursión de un día. Me consentí dándome un relajante baño de espuma y luego utilicé algunos cosméticos lujosos como Tonique Confort para mimar mi piel, antes de acostarme para disfrutar de un sueño reparador sobre mi funda de almohada de seda. Si bien no somos princesas, no veo por qué no podemos mimarnos nosotras mismas de vez en cuando...

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